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Los alimentos pueden ser una fuente de consuelo. Pero cuando usted come como consecuencia de sus emociones, es más difícil controlar la ingesta de alimentos.
Algunas personas sienten la presión de comer en exceso en entornos sociales. Otras comen demasiado por los cambios de ánimo o pensamientos negativos. Comer por hábito, como cuando está mirando la televisión, puede indicar un problema con la comida. Al igual que comer por problemas físicos, como un dolor de cabeza.
Identificar las conductas de alimentación poco saludables es el primer paso para modificarlas. Lleve un diario de los alimentos para llevar un registro de las cosas que le hacen comer en exceso. Anote sus emociones así como el menú.
También ayuda tener actividades, en lugar de comida, que le hagan sentirse bien. Por ejemplo:
- Caminar
- Leer
- Escuchar música
Si esto no funciona, no se preocupe. Es probable que necesite más ayuda para controlar las emociones que le causan sus problemas de alimentación. Considere:
- Ejercicios de relajación
- Meditación
- Asesoramiento individual o grupal
Comer compulsivamente
Comer compulsivamente es una de las formas más serias del hábito de comer como un escape emocional. Las personas que comen compulsivamente a menudo comen mucho y sienten que no pueden controlarse. Comer compulsivamente, por lo general, produce ciclos de aumento y pérdida de peso por la repetición de dietas.
Las personas que comen compulsivamente a menudo sufren de
depresión o de baja autoestima. Con frecuencia, tienen más problemas para bajar de peso y mantenerlo que otras personas.
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