|
Cuando un hombre se excita sexualmente, el cerebro y las neuronas reaccionan y envían señales para que los músculos del pene se relajen.
A medida que los músculos se van relajando, los cuerpos cavernosos, que corren por todo lo largo del pene, se van llenando de sangre, lo que ocasiona que el pene se expanda y se produzca la erección.
Los cuerpos cavernosos producen presión contra las membranas que los rodean, lo que ejerce presión en las venas que transportan la sangre hacia fuera del pene. Esta acción “atrapa” la sangre en el interior de los cuerpos cavernosos y esto permite que el pene permanezca rígido.
Sin embargo, en ocasiones algo evita que se presente la erección o afecta su calidad.
Por lo general, esto se debe a un padecimiento que afecta la circulación de la sangre, como diabetes o alta presión arterial. Si no hay suficiente sangre en los cuerpos cavernosos, el pene no puede mantenerse rígido.
|