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Con frecuencia, el asma se clasifica en diversos tipos sobre la base de lo qué causa los síntomas o ataques de asma. Sin importar el tipo de asma que usted tenga, el tratamiento correcto puede ayudarle a mantenerla bajo control.
Los diferentes tipos de asma son:
Asma alérgica
Es desencadenada por una reacción alérgica a cosas tales como el polen o la caspa de las mascotas.
La mayoría de las personas que padecen de este tipo de asma presentan una historia personal y/o familiar de alergias, como por ejemplo al polen, y/o eczema (un problema de la piel que produce comezón, una erupción roja y en ocasiones pequeñas ampollas).
El asma estacional, una forma de asma alérgica, puede ser desencadenada por árboles, pastos, o flores que pueden lanzar polen al aire. Por ejemplo, algunas personas encuentran que el asma es peor durante la primavera, cuando hay más plantas en flor. Otras personas encuentran que el asma es peor a finales del verano y comienzos del otoño, cuando la ambrosía o los mohos de las hojas de los árboles pueden ser los causantes de problemas.
Asma no alérgica
Para algunas personas que padecen de asma, los ataques de asma no tienen nada que ver con alergias. Estas personas presentan los mismos síntomas y cambios similares en sus vías respiratorias respecto a personas que padecen de asma alérgica. Pero su asma no es desencadenada por alergenos.
Como en cualquier persona que padece de asma, los ataques de asma son desencadenados o empeorados por uno o varios desencadenantes no alérgicos. Éstos incluyen sustancias (irritantes) en el aire que usted respira, como humo proveniente del tabaco, humo de leña, desodorantes ambientales, olores de pino, pintura fresca, productos caseros de limpieza, olores de alimentos, perfumes y contaminación atmosférica exterior. Las infecciones respiratorias, tales como el resfriado, la influenza o la infección de los senos nasales, también pueden generar los síntomas. Finalmente, el ejercicio, el aire frío, los cambios súbitos de temperatura, e incluso la acidez estomacal, pueden ser desencadenantes en personas que padecen tanto de asma alérgica como no alérgica.
Asma inducida por el ejercicio
El asma inducida por el ejercicio (AIE) simplemente se refiere a síntomas de asma que son desencadenados por el ejercicio o la actividad física. Tales síntomas se observan usualmente durante o poco después del ejercicio. El realizar ejercicio en exteriores durante el invierno parece ser muy dañino para pacientes con este tipo de asma. Puede ser desencadenada por respirar aire frío y seco al realizar ejercicio. Sin embargo, el ejercicio también puede desencadenar síntomas en personas con otros tipos de asma.
Asma nocturna
El asma nocturna puede ocurrir en un paciente que sufra de cualquier tipo de asma. Se refiere al asma que ocurre cuando una persona duerme. Los síntomas parecen empeorar en medio de la noche, normalmente entre las 2 a.m. y las 4 a.m.
Algunas cosas que pueden hacer que los síntomas del asma empeoren durante la noche pueden ser infecciones de los senos nasales, goteo postnasal o alergenos presentes en la habitación, tales como ácaros del polvo o caspa de mascotas, así como el GERD (reflujo ácido). Su reloj corporal también puede tener que ver. Los niveles de sustancias que produce su cuerpo para protegerlo contra el asma, llegan a su nivel más bajo entre la medianoche y las 4 a.m. Esto hace que sea más fácil para la gente que padece de asma, el presentar síntomas a tales horas.
Asma durante el embarazo
Las mujeres embarazadas con asma no controlada presentan mayores tasas de complicaciones relacionadas con el embarazo. De las pacientes embarazadas que padecen de asma, aproximadamente la tercera parte muestran mejoría del asma, otra tercera parte permanecen estables, y la otra tercera parte empeoran. Durante el embarazo, el asma tiene la tendencia a empeorar al final del segundo trimestre y al comienzo del tercero.
Asma relacionada con el trabajo
Las personas que padecen de asma pueden empeorar al ser expuestas a polvos o humos irritantes en el trabajo. Pero el asma relacionada con el trabajo se refiere a una nueva asma que proviene directamente de la exposición a algo en el trabajo, como sustancias químicas, caspa de animales o desechos. El reducir el polvo en el trabajo puede ayudar a controlar el asma relacionada con el trabajo.
Converse sobre el asma con su médico y determine qué tipo de asma puede usted tener. Sin importar qué tipo de asma usted tiene, el tratamiento correcto puede ayudarle a mantenerla bajo control.
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