|
Las personas con asma tienen vías respiratorias hipersensibles. Sus pulmones reaccionan a cosas que a otras personas quizá no les molestan.
Muchas cosas pueden desencadenar los síntomas del asma, también conocidos como ataques de asma.
Entre los desencadenantes comunes están el polen, humo, polvo, moho, un resfrío e incluso el ejercicio.
Así se ven los pulmones de una persona que no tiene asma.
El aire circula libremente por las vías respiratorias.
Pero cuando una persona tiene asma, dos cosas importantes suceden en los pulmones:
La primera es la inflamación, que causa que las vías respiratorias se irriten, se enrojezcan y se hinchen.
La inflamación siempre está presente aunque no hayan muchos síntomas.
Cuando los tejidos se inflaman, la mucosidad también obstruye las vías respiratorias... disminuyendo así el flujo del aire.
La segunda parte del asma es la constricción... que es cuando se tensionan los músculos alrededor de las vías respiratorias.
Todos estos cambios impiden que el aire entre y salga fácilmente de los pulmones, causando el ataque de asma: respiración sibilante, opresión en el pecho o falta de aire.
Con un plan de tratamiento diario, se pueden reducir los síntomas y ayudar a prevenir ataques.
|